top of page
País
Rango de inversión USD
Timing
Como llego a nosotros

No compartimos su información. Atención personalizada.

Qué significan más de 8,5 millones de visitantes para la inversión inmobiliaria en RD

Foto del escritor: María Mónica Falla Polania
María Mónica Falla Polania
16 sept
4 min de lectura

El turismo dominicano sigue creciendo. Quién llega y dónde duerme cada uno de esos viajeros dicen más, para una propiedad comprada con intención de alquilar, que el número grande del titular.



El dato entusiasma, y con razón. Entre enero y agosto de 2026 República Dominicana recibió 8,56 millones de visitantes, un 6,9 % más que en los mismos meses de 2025: algo más de medio millón de llegadas adicionales, según un cálculo aproximado a partir del balance oficial. Si estás pensando en comprar una vivienda aquí para alquilarla, ese interés por venir al país es el primer eslabón de la cadena que termina en alguien reservando una estadía.


Conviene, eso sí, leer el número despacio. No todos esos millones pesan igual en la cuenta de un propietario.


Cada pocas semanas aparece un titular nuevo. Hasta junio, 6,62 millones. Hasta julio, 7,70 millones. Hasta agosto, 8,56. Puestos en fila parecen una carrera que se acelera, pero es la misma cuenta a la que se le suma un mes más. El crecimiento que de verdad informa aparece en otro lugar: al comparar períodos iguales de un año y otro.


Y ahí agosto deja un detalle que le cambia el sentido al titular. Un cálculo aproximado con las cifras y las tasas redondeadas del Ministerio de Turismo indica que, de cada diez llegadas adicionales frente a agosto de 2025, unas seis correspondieron a pasajeros de crucero.


Vale la pena imaginar el día de ese visitante. Puede bajar del barco, almorzar, contratar una excursión y volver a dormir a bordo. Su paso puede ser una buena noticia para varios negocios del destino; ninguno de ellos necesita ser un apartamento. Ese visitante puede generar ingresos para restaurantes y negocios de excursiones sin reservar una sola noche de alojamiento.


El pasajero que llega en avión suele quedarse a dormir en tierra, y por eso su cifra merece renglón aparte. En julio las llegadas aéreas subieron 6,7 % frente al mismo mes de 2025; en agosto, 2,6 %. Seguían llegando más viajeros que un año antes, con un aumento más moderado. Esa diferencia desaparece dentro del gran total, que mete aviones y cruceros en la misma bolsa.


Falta la pregunta que más le sirve a un propietario: dónde duermen. Según el Banco Central, casi cuatro de cada cinco extranjeros no residentes que llegaron por avión entre enero y julio se alojaron en hoteles.


Entre las otras opciones están los alquileres, las casas propias y las viviendas de familiares. Tener millones de viajeros cerca abre posibilidades; el apartamento todavía tiene que ganarse una elección que el hotel ya tiene resuelta para buena parte de ellos.


Hay un huésped, sin embargo, para el que una vivienda tiene todo el sentido: la familia que quiere pasar unos días junta, con sala, cocina y dormitorios separados, privacidad y amenidades que eleven su estadía. Además del espacio, esa familia busca facilidad para llegar y alguien que pueda ayudarla durante la estadía, por ejemplo, si tiene problemas para entrar o falla el aire acondicionado.


Pensar la propiedad desde ese viaje concreto ayuda a elegir mejor, porque obliga a preguntarse qué comodidad estaría pagando el huésped y si la vivienda de verdad la ofrece.


Después está lo que también puede crecer: la oferta. Un destino puede atraer más turistas y, al mismo tiempo, ponerles más apartamentos entre los cuales elegir. Si en una zona las noches disponibles para alquilar crecen más rápido que las noches reservadas, la ocupación promedio baja.


El aumento de visitantes no alcanza para saber cómo se están repartiendo las reservas.

De ahí que sirva tanto conocer cómo les va a viviendas parecidas, en la misma zona y a lo largo del año entero. Al revisar esos resultados hay tres escenarios que conviene distinguir.


El primero es el más limpio: se alquilan más noches y el precio de cada noche se sostiene, así que entra más dinero. Faltará restar administración, limpieza, mantenimiento y los demás gastos para saber cuánto queda finalmente en manos del dueño.


Otro escenario se parece al anterior y termina distinto: el calendario se llena a fuerza de descuentos. Hay más huéspedes y no necesariamente más dinero. Por eso los días alquilados, lo que se cobró y los gastos de esos meses van en la misma cuenta, nunca por separado.


Y queda el precio de entrada, que cambia el resultado entero. Si dos apartamentos le dejan al propietario la misma cantidad al año, el que exigió una inversión total menor devuelve, por la vía del alquiler, una proporción mayor de lo invertido.


Si lo que estás evaluando es una preventa, pide que te muestren o investiga qué alquileres están consiguiendo propiedades parecidas. Decidir se vuelve mucho más fácil cuando puedes poner el precio que vas a pagar al lado de noches reservadas y montos cobrados en esa misma zona.


El turismo que venga en los próximos años puede mejorar esa cuenta. Aun así, conviene que la compra tenga sentido también con un crecimiento más modesto, sin depender de que cada temporada supere a la anterior. Con esa base ya se puede conversar con LARE sobre la propiedad que encaja con tus planes.


 
 
 

Comentarios


Quiero más información

bottom of page